Quise
encontrar en decimas de segundo,
la
palabra exacta que la definiera, la palabra que trazara su figura.
Y en tan corto tiempo Tengo que recurrir a Dios.
¿Cómo es, le pregunte?,
Y él me contesto, pregúntale a tu amargura.
¿Fue ninfa llegada en primavera?
¿O fue una rosa colmada de espinas?
Pero por más que lo intento,
no soy capaz de definir su inmaterial encanto
ni el secreto de su mirada de ébano.
Y la llamo princesa, delfín y rosa,

en busca de su alma misteriosa.
Abril
2013
El cascarrabias
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